Alrianne #1 – La madriguera del conejo

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Un sonido bastante familiar suena a lo lejos, distante, pero cada vez más cercano. Más y más cercano, más alto. Es una canción a la que estoy acostumbrada, una canción que yo misma descargué de la red y me puse como alarma. Alarma…¡Alarma!

— Waaaaaghhhh… —grité en un sonido desesperado mientras intentaba apagar la alarma. Miré la pantalla para comprobar que el programa había salido bien. Efectivamente, son las seis de la mañana. Bostecé tranquilamente y fui a hacerme un café para aguantar el primer día de un nuevo curso. Tranquilamente pude ver mi reflejo en el cristal del microondas, el único reflejo a mi altura en la cocina. Estaba bastante pálida debido a las noches sin dormir, jugando y programando. Se me notaban un poco las ojeras y del pelo mejor ni hablamos.

— Será mejor que me de una buena ducha —dije tras bostezar y rascarme la cabeza. Me tomé el café tranquilamente y me dirigí a la ducha. Luego me quité mi suave pijama de conejos y me miré en el espejo del baño. Puse las manos sobre mis pechos y apreté un poco. — No tienen pinta de que vayan a crecer este año tampoco, no… —suspiré. No es que me importasen el tamaño de mis pechos, reconozco que soy bastante feliz con mi cuerpo y lo que no tengo de voluptuosa, lo tengo de inteligente. Sin embargo, ciertas divas suelen aprovechar para meterse conmigo por ello y me hacen la vida imposible. No creo que para nadie sea grato el bullying.

Me metí en la ducha y dejé que el agua cayese sobre mi cuerpo mientras me perdía en mis pensamientos. Puede que no sea fuerte, pero sé pelear. Sé devolver los golpes siempre y cuando la persona que me haga daño tenga secretos, ya sea en físico o digitales. Soy lista, y eso una cualidad, un arma a afilar para la gente como yo.

Me puse mi pequeño vestido y salí por la puerta en dirección a clase.

Alrianne, bajita, pelo blanco, sin curvas, la «chica conejo» bajo el punto de vista de algunos. Mi animal favorito, todo sea dicho. Así que sus insultos solo me hacen más fuerte. Pero esta chica conejo tiene una madriguera, y hoy tiene que salir y enfrentarse al mundo. ¿Qué me deparará hoy? Pronto lo sabremos.

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